A
las diez de la noche desperté de mi cama y escuché un ruido, era
parecido al de un reloj de esos antiguos. Sin darme cuenta había
cogido una pistola de la cómoda de la habitación e iba en dirección
de la habitación de mi marido, el qual me había agredido al
enterarse de que estaba con otro hombre; era el camarero del hotel.
En
ése instante apareció un hombre, pero como estaba himnotizada no
recuerdo quien era. Gracias a él, estube a punto de no matar a mi
marido y seguidamente añadió unas palabras diciéndome:
-Alicia
suelta la pistola...